En España, miles de personas con trastorno mental grave se enfrentan cada día a una doble barrera: las dificultades derivadas de su propia situación y un entorno social y laboral que aún no está preparado para comprenderlas. El acceso al empleo sigue siendo uno de los mayores retos, condicionado no solo por la falta de oportunidades, sino también por el estigma, el miedo al rechazo y la inseguridad personal.
Los datos reflejan con claridad esta realidad. Solo el 22,3% de las personas con discapacidad psicosocial tiene empleo, la tasa más baja entre todos los tipos de discapacidad. Esto implica que cerca del 78% permanece fuera del mercado laboral. En regiones como Extremadura, donde el paro general es más elevado y la tasa de actividad de las personas con discapacidad es inferior a la media nacional, la exclusión se agrava aún más.
Pero más allá de las cifras, el impacto es profundamente humano. Los equipos profesionales que trabajan en este ámbito coinciden en que el empleo no es únicamente una fuente de ingresos, sino un elemento clave para la identidad, la autoestima y el sentido de pertenencia. Cuando una persona queda fuera del mercado laboral durante largos periodos, pierde también confianza, red social y, en muchos casos, la percepción de su propio valor.
Un cambio que empieza por dentro
En este contexto, iniciativas como Labora+, impulsadas por la Fundación Sorapán de Rieros, están marcando una diferencia significativa. Lejos de centrarse únicamente en la inserción laboral, el programa aborda el proceso desde una perspectiva integral, combinando formación en habilidades, acompañamiento emocional y seguimiento individualizado.
Héctor, participante del programa, lo resume con una frase que sintetiza su experiencia:
“El programa sociolaboral me ha enseñado más que el colegio”.
Tras su paso por los programas de inserción laboral de FSR, no solo ha adquirido competencias profesionales. Ha mejorado su capacidad de comunicación, ha fortalecido su autoestima y ha encontrado un espacio donde sentirse comprendido. “He podido hablar con personas afines sin sentirme juzgado”, explica.
Uno de los cambios más significativos ha sido en su propia percepción: ha dejado atrás el sentimiento de inutilidad que le acompañaba. Un proceso que, según los profesionales, resulta clave para poder sostener un empleo en el tiempo.
Más que empleo: vínculos, autonomía y proyecto de vida
El programa pone el foco en aspectos que habitualmente quedan fuera de las políticas de empleo tradicionales: las relaciones sociales, la gestión emocional y la toma de decisiones. A través de un acompañamiento continuado y metodologías como la Atención Centrada en lo IMPORTANTE para la persona (ACIP), Labora+ ayuda a cada participante a definir su propio camino.
“Me ha ayudado a decidir qué camino tomar y cuál es la vía más adecuada según mi situación”, señala Héctor.
El trabajo grupal también juega un papel clave. La creación de espacios seguros permite reducir la ansiedad social, mejorar la autoestima y generar redes de apoyo que se mantienen más allá del programa.
Un modelo necesario ante una realidad persistente
La experiencia de Labora+ evidencia que el verdadero impacto de este tipo de iniciativas no se mide únicamente en términos de empleo conseguido, sino en la capacidad de las personas para reconstruir su identidad y volver a relacionarse con el entorno desde una posición más segura.
En un momento en el que la salud mental se ha convertido en una prioridad social, este tipo de proyectos apuntan a un cambio de enfoque: la inclusión laboral no es solo una cuestión económica, sino una herramienta clave para la recuperación y la calidad de vida.
Porque, como refleja la experiencia de sus participantes, encontrar trabajo no siempre es el final del proceso, sino el inicio de algo más profundo: volver a encontrarse a uno mismo.
Un modelo de futuro
Labora+ es más que un proyecto de empleo: es una herramienta de transformación social que permite a las personas más vulnerables encontrar un lugar digno en el mercado laboral del futuro, al tiempo que fortalece las estructuras internas de las organizaciones sociales para que puedan afrontar con éxito los nuevos desafíos.
Además, genera espacios de intercambio de conocimiento como el evento “CONECTA, sintonizando el talento y la empresa”, celebrado ayer en Badajoz, en FUDECYT PCTEx con la colaboración de instituciones y entidades de inserción laboral y apoyo empresarial de Extremadura. El encuentro reunió a más de 60 personas, destacando empresas, profesionales y técnicos especializados generando un espacio de diálogo, aprendizaje y networking orientado a la mejora de la inserción laboral estratégica.
El proyecto cuenta con la cofinanciación del Fondo Social Europeo a través del programa EFESO, gestionado en España por CEPES y se alinea con los objetivos de la economía social al promover un modelo de desarrollo más inclusivo, justo y sostenible.



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